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Les carregues 1 octubre - Cervello

Les càrregues

Orquesta sinfónica

CERVELLÓ, Jordi

Reg.: B.4010

18,00 €
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  • Formación: Orquesta sinfónica: Sin solista.
  • Géneros: Clásica / contemporánea: Sinfónico.
  • Soporte: Partitura
  • Nivel de dificultad: Alto-superior
  • Época: 2ª mitad S. XX - XXI
  • Editorial: Editorial Boileau
  • Colección: Siglo XXI
  • Nº de páginas: 68
  • Medida: 31,00 x 23,00 cm
  • Duración: 14'
  • ISMN: 979-0-3503-4086-4
  • Disponible en digital: No
  • Disponible en alquiler: No

El poema sinfónico Les càrregues [Las cargas] está estructurado en tres grandes secciones y tiene dos temas principales. Encontrar los temas fue instintivo: un tema entrañable y otro aterrador. Las tres partes de la obra están conectadas, no hay pausa.

La obra inicia con un «Nocturno» donde el clarinete canta de manera suave el tema de El testament d’Amèlia. Mientras, la cuerda toca pianissimo. Poco después el canto proviene de las flautas y la música empieza a desplegar un clima de misterio anunciador: el trémolo de la cuerda nos dice que se acerca alguna cosa. Era sólo un aviso de que aparecerá el segundo tema, presentado con una falsa tranquilidad y que después se convertirá en un motivo fatídico. Aún es de noche y llueve moderadamente. Utilizo una campana que repite cinco veces la nota Mi para señalar que son las cinco de la mañana. Todo está quieto y la sensación es agradable. La sección de cuerda pone punto final a esta primera parte con un largo La. Sigue la segunda parte que es la más violenta. Es un «Allegro furioso» en el que introduzco de manera descarada el tema furibundo. Entonces la instrumentación está llena de contrastes y los instrumentos se alternan unos con otros. Es el momento de la carga. Hay un gran desconcierto, pero irá disminuyendo hasta llegar a la calma. Entramos en la última sección.

Un pasaje cadencial nos conduce a la parte final. Aparece la melodía de El testament d’Amèlia con toda su belleza. Es un canto triste, muy triste, que poco a poco asciende hasta el registro agudo, deseando desaparecer en un clima de paz.

Jordi Cervelló